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Diversas formas del santuario
De WikiSchoenstatt
A lo largo de la historia de Schoenstatt fue surgiendo algo nuevo en relación con el santuario. Hasta los años 40 existió sólo el santuario de origen, llamado santuario original. Es decir, la pequeña capillita de Schoenstatt donde, el 18 de Octubre de 1914, el P. Kentenich junto con los jóvenes de la Congregación mariana sellaron la alianza de amor con María y se comprometieron a llevarle “abundantes contribuciones al capital de gracias”. Posteriormente, en plena Segunda Guerra Mundial, estando el P. Kentenich en el campo de concentración de Dachau, surgió el primer santuario filial. Las Hermanas de María, que estaban en Uruguay, durante años estuvieron tratando de transmitir a los católicos de ese país el significado de Schoenstatt. Añoraban el santuario y deseaban tener una réplica del mismo. Finalmente decidieron construir una réplica del santuario. El P. Kentenich estando en ese entonces en Dachau, posteriormente supo de esto y dio su aprobación.
El primer santuario filial fue así construido en Nueva Helvecia, en 1943. Hoy existen más de ciento setenta Santuarios filiales en todo el mundo. La fuente de gracias que brota del santuario original, surge así en cada santuario filial. En ellos se hace presente la acción maternal y educadora de María, de acuerdo a las mismas leyes que dieron origen al santuario original, a saber, las abundantes contribuciones al capital de gracias como una “suave violencia”, es decir, como súplica de amor, para que María establezca en ellos su trono de gracias y surja desde ellos una corriente de renovación de la Iglesia y del mundo.
A través de estas réplicas más o menos exactas del Santuario original, Schoenstatt se expande en el mundo y mantiene al mismo tiempo, en una época donde reina el desarraigo, un signo exterior de unidad. En muchos países, existe un santuario filial que con frecuencia es un "santuario nacional", lugar especial de unidad, misión, gracia e inspiración para toda la Familia schoenstattiana nacional.
Aún con las características de ser una réplica fiel en cuanto a la forma y espíritu del santuario original, estos santuarios filiales desarrollan diferentes acentuaciones en su decoración y entorno, como signo de la inculturación de Schoenstatt en los países donde está presente. Por tanto, la unidad simbolizada en la forma exterior va amalgamada con la misión original de cada santuario local y la diversidad de los símbolos y costumbres particulares.
Hacia el final del tiempo del exilio del Padre Fundador en Milwaukee, se gestó una nueva forma de vivencia del santuario dentro de la Familia de Schoenstatt: el santuario hogar. El origen del santuario hogar echa sus raíces en el trabajo pastoral con las familias de Schoenstatt en Milwaukee, entre los años 1962 y 1963. Los matrimonios que sentían una gran impotencia para educar a sus hijos como católicos en medio del ambiente que los rodeaba, quisieron tener un "rincón schoenstattiano" en su hogar y preguntaron si sus hogares podrían llegar a ser un santuario.
El P. Kentenich vio en ello un signo de la divina Providencia, y los animó a que entronizaran la imagen de María en sus hogares e imploraran a María que ella se estableciese en su hogar como lo hizo en el santuario original y en los santuarios filiales. De hecho, los primeros santuarios hogares fueron bendecidos por el mismo P. Kentenich, quien se interesó de modo muy especial por esta nueva forma de la acción de nuestra Señora de Schoenstatt en la Familia.
El santuario hogar es un lugar de oración y de encuentro espiritual de la familia en el hogar. A imagen de las pequeñas iglesias domésticas de la Iglesia primitiva, las familias –células vivas de la Iglesia– se reúnen en el hogar frente a la imagen de María. Allí renuevan la Alianza de Amor, ofrecen sus contribuciones al Capital de Gracias y piden a la Madre tres veces Admirable que se establezca con su presencia espiritual y acompañe a toda la familia en su camino de santidad y vivencia familiar y la haga fecunda apostólicamente.
La vida ha demostrado que la existencia de los santuarios hogar tiene una gran importancia para la renovación espiritual y moral de la familia y es un medio eficaz y clave para la nueva evangelización. Ese fue el convencimiento del P. Kentenich al expresar: "Así como la Virgen actuó en casa de Isabel, así quiere actuar en nuestro hogar. Ya que hemos consagrado nuestra casa como santuario hogar, consideramos santas todas sus habitaciones y rincones. Sin embargo, tendremos un lugar especial para la Virgen, desde el cual ella irradiará su espíritu por toda la casa. Desde allí ella derramará abundantes gracias hacia todos los rincones de nuestro hogar."
De esta forma, cada hogar, viene a ser un foco de irradiación y una fuente de renovación de la sociedad. Las gracias del arraigo en Dios, de la transformación interior y del envío apostólico, adquieren la coloración y originalidad propia de cada familia como célula básica de la Iglesia y de la sociedad. Hoy existen innumerables santuarios hogar en torno a los santuarios de Schoenstatt, que prolongan y hacen eficaz la acción de María en la Iglesia y sociedad, desde el seno de las familias.
Otra de las formas del santuario que han surgido en Schoenstatt es el santuario del corazón. Se trata de la realidad de la Alianza de Amor en la dimensión personal e íntima con Dios y la Santísima Virgen. San Pablo hace referencia explícita en sus escritos a la "inhabitación" de Dios en nuestra alma. "El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado" (Rom 5, 5). "¿No sabéis que sois Santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?" (1Cor 3,16). San Pablo nos habla de una alianza escrita por Dios "pero no con tinta sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedras, sino en las tablas de carne del corazón" (2 Cor 3, 3). En este mismo sentido los schoenstattianos piden a María y le ofrecen sus contribuciones al capital de gracias, a fin de que ella se establezca en su corazón como en su santuario, y que puedan ser, como santuarios vivos, portadores de las gracias del arraigo en Dios, de la transformación y del envío y fecundidad apostólicas.
Ampliando este mismo horizonte de “santuarización”, en muchos schoenstattianos, que pasan gran parte de su vida en su lugar de trabajo, nació la idea de invitar a María a que ella hiciera brotar también en ese lugar la fuente de gracias del santuario de Schoenstatt. Esto se concretó en los santuarios del trabajo. Éstos surgieron de la vida de la Familia como expresión de esa voluntad de atraer a la Virgen al lugar de trabajo y pedirle que ella se glorificase allí como Madre y Reina, que ella estableciese en ese medio laboral y regalase en él las gracias del arraigo en Dios, de la transformación y fecundidad apostólica, haciéndolo fuente de una auténtica y floreciente santidad de la vida diaria.
[editar] Referencia
Tomado de Mundo Schoenstatt